VIGILIA
Junto al caer del manto constelado,
bosques de sombra y tiritar trenzado,
contemplo mi figura.
Cada noche despierto sin despertar
y difusa pero inconfundible,
mi silueta descansa en el horizonte desdibujado
de la vigilia.
Soy yo sin ser yo.
Existo sin estar.
Hasta que la luz,
resorte de vida,
quema.
Y cada mañana duermo,
escondida entre colores extremos
que apenas rozan la exaltación del sentimiento.
Mientras, la nada devora mis palabras
y mis huellas inquietas
e incompletas,
esperan el ocaso.
Soy yo sin ser yo.
Existo sin estar.
Extendiendo el límite de la palabra,
antónimo de la homogeneidad absoluta,
esencia del yo.
Hasta que la luz,
resorte de vida,
se consume.